Incontinencia
La incontinencia, o sea la pérdida del control de la vejiga o de los intestinos, es un síntoma — no una enfermedad propiamente dicha. La incontinencia puede deberse a una amplia variedad de trastornos, incluso los defectos de nacimiento, las operaciones sobre la región pelviana, las lesiones de la región pelviana y de la médula espinal, las enfermedades neurológicas, la esclerosis múltiple, la poliomielitis, las infecciones y los cambios degenerativos asociados con la edad. También puede deberse al embarazo y al parto.
Para más información acerca de la incontinencia
Hay cinco tipos básicos de incontinencia:
- Incontinencia de esfuerzo, que ocurre cuando el esfínter o los músculos del piso de la pelvis han sufrido daño, lo que causa que la vejiga pierda durante el ejercicio, la tos, los estornudos, la risa o cualquier movimiento del cuerpo que ponga presión sobre la vejiga. Un problema que afecta frecuentemente a las mujeres, la incontinencia de esfuerzo puede aparecer después de numerosos partos o de la menopausia. Las fracturas de la pelvis, la prostatectomía radical y las operaciones quirúrgicas sobre el cuello de la vejiga también pueden dañar el músculo esfinteriano y causar incontinencia de esfuerzo.
- Incontinencia de urgencia, o sea la necesidad urgente de orinar que no permite llegar a un baño a tiempo, se desarrolla cuando los nervios que van de la vejiga al cerebro están lesionados, lo que provoca contracciones bruscas de la vejiga que no se pueden inhibir en forma consciente. La apoplejía, la demencia senil, la enfermedad de Alzheimer, y la esclerosis múltiple pueden causar incontinencia de urgencia.
- Incontinencia por rebosamiento, o sea la pérdida que ocurre cuando la cantidad de orina producida excede la capacidad de la vejiga. Puede deberse a pérdida del tono de los músculos de la vejiga debida a diabetes, traumatismo pelviano, operaciones quirúrgicas importantes sobre la región pelviana, lesiones de la médula espinal, herpes zoster, esclerosis múltiple o poliomielitis.
- Incontinencia refleja, o sea la pérdida de orina que ocurre cuando la persona no tiene conciencia de la necesidad de orinar, lo que puede deberse a una comunicación anormal entre la vejiga y otra estructura del cuerpo, o a una pérdida a partir de la vejiga, uretra o uréter. Estas anomalías pueden ser congénitas o causadas por un traumatismo, operaciones de cirugía ginecológica, cáncer o complicaciones de la radioterapia.
- Incontinencia posquirúrgica, o sea la que sigue a operaciones tales como la histerectomía, la sección cesárea, la prostatectomía, las operaciones sobre la parte distal del intestino, incluso el recto.
Primero, consulte a su profesional de la salud:
Las personas que sufren de incontinencia pueden sentir que su médico no se da cuenta de cuanto están sufriendo. Es cierto que en el pasado no se conocían bien las causas de la incontinencia y que muchas personas vacilaban en hablar acerca de sus problemas con su proveedor de atención a la salud.
Más recientemente, los médicos han aprendido mucho acerca del diagnóstico y el tratamiento de la incontinencia. De hecho, un número creciente de urólogos, ginecólogos, geriatras y personal de enfermería especializada han desarrollado técnicas quirúrgicas y no quirúrgicas para tratar la incontinencia. También muchas casas farmacéuticas han creado nuevos fármacos que contribuyen al tratamiento de la incontinencia.
Si Ud. ha experimentado incontinencia o si está interesado en alguien que sufre de ella, hable con su proveedor de atención a la salud. Es probable que le refieran a un especialista para que le indique el tratamiento que le corresponde.
